Comentarios de Roberto Martini

Paul Mauriat ha sido, sin dudas, un verdadero maestro de la armonía. Su imaginación y creatividad como compositor, arreglador y director han trazado un camino artístico imborrable y de prodigiosa expresividad.

Pero también, como director musical de reconocidos cantantes, Paul ha sido un auténtico creador. Amalgamó sabiamente los arreglos orquestales con la voz solista, de manera tan sólida que el cantante con la instrumentación se entrelazan en un diálogo indisoluble, donde la orquesta no acompaña ni brinda un marco musical a la voz, sino que la integra a una dimensión de armonías y contrapuntos que transforma a cada canción en una totalidad artística.

Resulta imposible imaginar, por ejemplo, "Que c'est triste Venice" con la voz de Charles Aznavour y con una orquestación que no fuera la de Paul Mauriat. Ha habido otras bellas versiones de esta canción con otras buenas voces, pero la conjunción Mauriat/Aznavour la transformó en una pieza artística irrepetible.

Siguiendo con los ejemplos, también es indisoluble la unión entre la voz de Mireille Mathieu y la orquesta de Paul en "La premiere etoile" otras canciones, tanto así que todos los directores musicales de Mireille deben adoptar los arreglos de Paul Mauriat toda vez que la cantante interpreta los temas que originalmente fueran dirigidos por él.

Esta novedosa manera de orquestar que abordó Paul dejó huella en su época y fue adoptada por otros buenos arregladores, pero implicó tal vez una dependencia muy fuerte del solista hacia su dirección musical, hecho que la mayoría de las producciones parecen actualmente no estar dispuestas a aceptar.

Sin embargo, con el renacimiento de la creatividad musical que todos esperamos, los buenos cantantes abordarán gustosos este desafío que hace ya muchos años propuso Paul Mauriat para regocijo de todos los que amamos la música.

Buenos Aires, Argentina
 

Roberto y su coleccion de discos