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El músico Frank DeVol,
fallecido el pasado día 27 de octubre, fue a Robert
Aldrich lo que Nino Rota a Fellini. Aunque fue candidato
al Oscar por sus partituras para Confidencias
de medianoche, (Michel Gordon, 1959) y Adivina
quien viene esta noche (Stanley Kramer, 1967), sería con Aldrich con quien DeVol
daría lo mejor de su producción cinematográfica. Así, la música que escribiera
en 1964 para Canción de cuna
para un cadáver también le valió una
candidatura a la preciada estatuilla.
Nacido en Virginia, en
1911, a los 14 años, DeVol ya integraba la banda de su
padre empleada en musicalizar en las salas películas
silentes. A comienzos de los años 30, el joven músico
integra la orquesta de Horace Heidt, con la que se
trasladara a California. Tras una dilatada experiencia radiofónica, el compositor crea su primera banda a
comienzos de los 50, con ella grabara, entre otros éxitos, Nature boy, interpretada
por Nat King Cole.
Ya en 1954 se estrena en
el cine a las órdenes de Aldrich en World
for Ranson. La simbiosis entre el músico y el realizador se prolongara en El
beso del asesino (1956), Que
fue de Baby Jane? (1962) y Doce
del Patíbulo (1967), acaso la más
conocida de todas sus creaciones.
Asimismo, tuvo tiempo de
escribir partituras tan alejadas del dramatismo que
caracterizo su trabajo con Aldrich como la de Ingenua
y explosiva (1965), una curiosa
comedia de Elliot Silverstein que también le supondría
una candidatura.
Frank DeVol, compositor de
bandas sonoras, nació el 20 de septiembre de 1911 en
Virginia (EEUU) y murió el 27 de octubre de 1999.
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